Hay proyectos que nos tocan de cerca desde el principio. Difracciones del Agua es uno de ellos: una iniciativa pionera en Alicante creada por el artista visual Daniel García Andújar e impulsada por Aguas de Alicante en colaboración con el MACA, y en la que participan un grupo de artistas, investigadores y creadores entre los que se encuentran Mentxu Segura Díez y Verónica Cerdán Molina, fundadoras de MakinAcción.
“Este proyecto nos atrajo desde el primer momento por una razón sencilla: pone en diálogo arte, datos, territorio y vida cotidiana. Y lo hace desde una pregunta que nos parece poderosa: ¿cómo se hace visible todo aquello que sostiene una ciudad, pero que casi nunca vemos?” señala Verónica.
Lo invisible también explica la ciudad que habitamos.
Abrimos el grifo y sale agua. Parece un gesto mínimo, automático, casi transparente. Pero detrás de esa rutina hay una red compleja de infraestructuras, controles, datos y decisiones que sostienen la vida urbana cada día. Precisamente ahí se sitúa el corazón de Difracciones del Agua: en esa “ciudad invisible” que corre bajo el asfalto y que normalmente pasa desapercibida.
El proyecto transforma datos técnicos del ciclo del agua en Alicante —consumos, origen del agua que consumimos, niveles de calidad, incidencias o ritmos estacionales— en instalaciones artísticas y cartografías sensibles. Es decir, convierte cifras en imágenes, colores, sonidos y formas capaces de activar otra mirada. Los consumos se traducen en densidades visuales, la calidad del agua en gradaciones cromáticas y las incidencias en grietas sonoras o visuales. Lo técnico no desaparece: cambia de lenguaje para hacerse más cercano, más comprensible y también más emocionante.

Esto es especialmente valioso en un momento en el que hablamos mucho de digitalización, de inteligencia artificial y de datos, pero no siempre se consigue que todo eso conecte con la experiencia de las personas. A menudo el dato se presenta como algo frío o lejano, reservado a especialistas. Este proyecto propone justo lo contrario: usar el arte como puente, como herramienta para entender mejor el territorio que habitamos.
Daniel García Andújar lo explicaba de esta manera: “Para los que venimos de una cultura de agricultores, ese tejido visible en los entornos rurales es invisible en la gran ciudad. Cuando una ciudad se hace sofisticada, toda esa infraestructura que es vital se vuelve invisible.” Ahí hay una idea fundamental. Cuanto más compleja y eficiente parece una ciudad, más fácil es olvidar qué la sostiene. Y olvidarlo también tiene consecuencias: dejamos de valorar lo común, lo esencial, lo que hace posible la vida cotidiana.

Por eso el arte sirve para “visibilizar algo que está oculto a la vista y que no todo el mundo puede entender”, en palabras del propio Andújar. Nos gusta mucho esa formulación porque resume una forma de hacer cultura que no simplifica, pero sí abre puertas. No se trata de disfrazar la complejidad, sino de traducirla.
Tiene mucho valor que una propuesta así nazca precisamente de la colaboración entre una institución cultural como el MACA y una entidad como Aguas de Alicante. No es un detalle menor. Mentxu asegura que “un museo de arte contemporáneo y una organización vinculada a un servicio esencial apuesten por abrir este tipo de procesos que trabajan con datos abiertos dice mucho de la ciudad que quieren construir. Habla de una mirada generosa, capaz de entender que la cultura no está separada de la vida diaria y que la gestión de lo común también puede generar pensamiento, sensibilidad y conversación pública.”
Cuando instituciones diferentes se atreven a cruzar lenguajes, aparecen nuevas formas de mediación. El MACA aporta un espacio para la reflexión cultural, para la experimentación artística y para el encuentro con públicos diversos. Aguas de Alicante aporta el conocimiento técnico, la infraestructura, los datos y una relación directa con algo tan esencial como el agua. Juntas hacen posible una iniciativa que no se queda ni en la divulgación técnica ni en la exhibición artística, sino que construye un terreno compartido entre ambas.
Otro aspecto clave del proyecto es su dimensión participativa. Estos días se han celebrado talleres abiertos a ciudadanía, artistas y estudiantes, trabajando directamente con el portal de datos abiertos de Aguas de Alicante. Ese detalle es importante. Estamos ante un proceso compartido que invita a explorar, interpretar y crear colectivamente a partir de información pública.
Después, en mayo, los resultados se materializarán en una serie de propuestas, combinando soportes físicos y proyecciones digitales. Y en junio tendrá lugar en el MACA una conferencia magistral para presentar conclusiones y evaluar el impacto del proyecto. Ese recorrido —marzo, mayo y 4 de junio— da forma a una secuencia muy clara: investigar, experimentar, mostrar y conversar.
Es muy interesante, además, el homenaje que Difracciones del Agua rinde a Eusebio Sempere. Hay una continuidad muy potente entre aquel artista que en los años 60 exploró el uso del ordenador con fines estéticos y esta propuesta actual que emplea Big Data e inteligencia artificial para construir una nueva poética visual del agua. El proyecto actualiza esa herencia sin perder de vista el presente: hoy ese “gran ordenador” no es una máquina aislada, sino un algo que llevamos en el bolsillo casi sin darnos cuenta, como matiza Andújar.Y ahí aparece otra capa que merece atención. Andújar no plantea la inteligencia artificial como una solución mágica. Al contrario, invita a pensarla con distancia crítica: “Es bueno reflexionar sobre el momento en el que estamos con la inteligencia artificial, qué retos tenemos y qué fronteras se pueden traspasar teniendo una actitud crítica”. Nos parece una advertencia necesaria. Innovar no consiste solo en incorporar herramientas nuevas, sino en preguntarnos cómo las usamos, para qué y con qué mirada.

Lo que nos mueve de este proyecto
En MakinAcción sentimos una conexión muy natural con Difracciones del Agua. No solo por la participación de Mentxu y Vero, sino porque reúne muchos de los valores que atraviesan nuestro trabajo: territorio, cultura, innovación social, relato y personas en el centro.
Nos inspira la mezcla de lenguajes: datos, arte contemporáneo, mediación cultural, memoria tecnológica y experiencia urbana. Ahí reconocemos una forma muy viva de entender la creatividad transmedia: no como una suma de formatos, sino como una experiencia con capas, preguntas y recorridos distintos.
Ahora, además, Mentxu y Vero están trabajando un proyecto junto a un grupo de artistas polivalentes y muy ilusionado: Arturo, desde Murcia; Eleonora, desde Florencia; y Sofia, desde Alicante. En las próximas semanas seguirán reuniéndose para dar forma a ese proceso compartido, seguir probando ideas y llevar un poco más lejos todo lo que este proyecto puede abrir.
Seguiremos muy de cerca Difracciones del Agua porque nos parece una forma valiente y sensible de unir arte, tecnología y territorio. Si a ti también te interesan estos cruces, si te vuelan la cabeza, te invitamos a seguir nuestro blog.
COCORESET
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